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DISOLVENTES Y
SUSTANCIAS VOLÁTILES
DESCRIPCION GENERAL
El aumento del abuso de disolventes es un fenómeno
reciente, que preocupa, sobre todo, porque afecta a los niños y puede conducir
rápidamente a una dependencia psíquica severa.
El término popular "esnifado de
pegamentos" es demasiado restrictivo, ya que el problema alcanza la inhalación de
muchas sustancias caseras, desde pinturas, a la gasolina de mecheros o los sprays de laca
para el pelo. Por esta razón sería más preciso denominarlo, en general, como abuso de
disolventes o sustancias volátiles. Se ha calculado que un hogar medio tendría unas 30
sustancias de las que se podría abusar.
Los efectos mas corrientes provocados por el consumo
pueden ser un comportamiento ebrio y antisocial. Aunque normalmente se trata de una fase
pasajera de la experimentación juvenil o la moda de grupos, el abuso de disolventes puede
causar serios problemas se salud e incluso muertes accidentales.
HISTORIA.
En la Grecia antigua, la Sacerdotisa del Oráculo de
Delfos, solía inhalar gases ( probablemente anhídrido carbónico ) desde las grietas de
las rocas, de manera que sus "visiones" pudieran a realizar sus profecías. En
tiempos Hebraicos y Judaicos, las personas inhalaban los vapores de los perfumes,
ungüentos y especias quemadas como parte de sus ceremonias religiosas.
El gas hilarante ( oxido nitroso ) se fabrico a
finales del siglo XIX, y muy pronto se utilizó como droga recreativa debido a sus efectos
eufóricos. Más tarde se usó cloroformo y éter para producir intoxicación. Todos ellos
pueden considerarse precursores de nuestros problemas actuales con el consumo de
disolventes y sustancias volátiles.
El abuso de disolventes tal y como lo conocemos hoy,
surgió claramente durante la década de los cincuenta en los EE.UU., y desde entonces se
ha extendido por todo el mundo.

SUSTANCIAS DE ABUSO.
Ninguna lista puede ser exhaustiva, ya que
continuamente aparecen nuevas sustancias con las que experimentar. Cualquier producto que
contenga una de las siguientes sustancias químicas puede constituir objeto de abuso :
Acetato, benzeno, tetracloruro de carborno,
cloroformo, ciclohexano, éter y varios alcoholes, cetonas incluyendo las acetonas,
mexano, nafta, percloretileno, tolueno, tricloretileno y triclorofano.
Muchos productos de uso general, tanto domésticos
como industriales, se inhalan para producir intoxicación. Delos que más se abusa son:
- Pegamentos y colas de contacto de secado rápido.
- Pinturas, lacas, quitapinturas y quitayesos,
líquidos para corregir errores tipográficos ("tipp-ex") y sus correspondientes
disolventes.
- Productos derivados del petróleo, líquidos para
mecheros ( incluido el gas butano ), anticongelante, líquidos para limpieza en seco, laca
para el pelo y acetona para quitar el esmalte de las uñas.
- Gases propulsores de los aerosoles, incluyendo
desodorantes, purificadores de aire, insecticidas, sprays de pintura y extintores de
incendios.
- Alcohol medicinal, limpiadores de metal, detergentes,
betún de zapatos y tintes.
VIA DE ADMINISTRACION.
Debido a la amplia gama de productos, son diversas
las técnicas que se emplean para inhalar los gases.
Las más corriente es esnifar directamente. Para
aumentar los efectos del vapor, al aumentar su concentración, los pegamentos y sustancias
similares se esnifan desde una bolsa de plástico en la que han sido vertidos. La boca de
la bolsa se coloca frente a la cara y se respiran los vapores hasta alcanzar la
intoxicación. A veces se emplea una bolsa de polietileno, como las de la basura, que
cubre totalmente la cabeza y los hombros.
Los disolventes para rebajar la pintura pueden
esnifarse desde un trapo impregnado.
¿ QUIENES ABUSAN DE LOS DISOLVENTES ?
La inmensa mayoría de quienes abusan de estas
sustancias tiene entre 11 y 16 años, aunque también los hay de edades superiores. En
estos momentos hay una mayor proporción de chicos que de chicas. Pueden proceder de
cualquier ambiente social, aunque los niños de zonas urbanas y marginales tienen mayor
riesgo de iniciarse en este tipo de comportamiento.
A menudo el abuso se realiza en grupo. Puede tener
lugar en casa, en la escuela, en escombreras o en edificios abandonados.
Según datos aportados al Plan Nacional Sobre Drogas
por las distintas Autonomías, su uso es muy minoritario, no superando nunca el 0,5 %.
Entre los jóvenes de 15 a 29 años un 1,9 % los ha usado en alguna ocasión, siendo su
consumo actual del 0,3 % ( INJUVE 1994 ). No se han detectado focos importantes de este
tipo de consumo, que parece ser un acontecimiento esporádico, sin estabilidad.
PELIGROS.
Existen graves peligros relacionados con el abuso de
disolventes que podrían causar la muerte o daños severos para la salud.
El abuso podría provocar una afección cardíaca
crónica e incluso mortal. Este riesgo resulta más probable si el consumidor realiza un
gran esfuerzo durante o inmediatamente después del abuso.
Rociar el interior de la boca con gas butano o
aerosoles puede afectar los tejidos de la garganta haciendo que se entumezcan y causando
asfixia.
Los fabricantes cambian la fórmula química de sus
productos lo que hace más difícil evaluar los peligros. Muchas veces dichos productos
contienen sustancias venenosas.
Los consumidores pueden calentar el producto con
fuego u otra fuente directa de calor para aumentar la concentración de los vapores.
Algunos incluso fuman cuando están abusando del producto. En cualquier caso hay un serio
riesgo de incendio, ya que muchos de estos productos son inflamables.
A menudo el abuso ocurre en lugares aislados o en
ambientes peligrosos. Así se aumenta el riesgo, ya que una persona intoxicada tiene menos
recursos para conjurar los potenciales peligros en los que se encuentra o para obtener
ayuda.
La combinación del abuso de disolventes con otras
drogas, como el alcohol, aumenta el peligro enormemente.
EFECTOS.
Los consumidores se intoxican con disolventes más
rápidamente que con alcohol, porque la sustancia entra en el flujo sanguíneo desde los
pulmones en vez del estómago. Los efectos inmediatos podrían incluso sorprender al
consumidor con una rápida intoxicación. Generalmente se produce un comportamiento
aturdido e inestable, mirada vacía, habla confusa y perturbaciones visuales.
Algunos experimentan alucinaciones. Pueden responder
con un comportamiento agresivo y la realización de actos temerarios o raros.
En ocasiones, continúan inhalando hasta alcanzar
una intoxicación grave, llevando al extremo el riesgo de sufrir accidentes. Finalmente se
encuentran amodorrados y pueden perder el conocimiento. Esto trae consigo el peligro de
vómitos y de la consiguiente asfixia. Cualquiera de estas situaciones de riesgo podría
ser causa de muerte accidental.
El uso prolongado o crónico puede causar un
"Sarpullido de esnifador" permanentemente alrededor de la nariz y de la boca,
conjuntivitis, daños en los riñones, el hígado y, en casos extremos, daños cerebrales.
Algunas personas son más vulnerables que otras a
estos efectos nocivos, pero los que mayor riesgo corren son los jóvenes y los usuarios
sin experiencia. Ha habido casos de muerte de niños la primera vez que experimentaban con
estas sustancias.
No existen pruebas de una dependencia física
significativa. Pero puede desarrollarse una dependencia psicológica, y para algunos
resulta muy dificultoso romper el hábito.
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